Nuestra historia
Donde el fogón
es el corazón
Conoce a las personas y los sabores que dan vida a Fogón Criollo cada día.
Volver al inicioQuiénes somos
Un comedor de familia abierto al mundo
Fogón Criollo nació en 2018 cuando Rosario Muñoz decidió poner en la calle lo que su familia llevaba generaciones preparando en casa. La idea era sencilla: un lugar en Getsemaní donde los viajeros pudieran comer lo que comen los cartageneros de a pie — sin artificios ni versiones turísticas de los platos.
El nombre viene del fogón de leña que todavía se usa en muchas cocinas del Caribe colombiano. Ese calor lento, esa paciencia para que el sancocho tome cuerpo, esa costumbre de cocinar para más personas de las que caben en la mesa — eso es Fogón Criollo.
Hoy el comedor lo mantienen Rosario, su hijo Felipe y un pequeño equipo de personas del barrio. Compramos en el mercado de Bazurto cada mañana, cocinamos lo que trae el día y servimos con la misma hospitalidad que les habrían dado en cualquier casa colombiana.
Misión
Mostrarle al viajero la Colombia que se sienta a comer en familia — con sus sabores reales, sus historias y su manera tranquila de entender la mesa.
Visión
Ser el lugar donde Cartagena recibe a sus visitantes con la calidez de quien abre su propia cocina, año tras año.
Valores
- Honestidad en los ingredientes
- Respeto al producto local
- Hospitalidad sin pretensiones
- Cocina viva y cambiante con la temporada
El equipo
Las manos detrás de cada plato
Rosario Muñoz
Fundadora y cocinera
Nacida en Mompox, Rosario trae al fogón más de treinta años cocinando recetas del Caribe y el interior colombiano. Su sancocho de gallina es el alma del comedor.
Felipe Muñoz
Anfitrión y encargado de sala
Hijo de Rosario, Felipe es quien recibe a cada visitante, explica los platos y asegura que la experiencia en la mesa sea cómoda para todos.
Luz Vargas
Cocinera auxiliar y repostera
Del barrio de Manga, Luz lleva cuatro años en Fogón Criollo. Se encarga de los postres, los jugos y de mantener viva la costumbre de la cocina dulce colombiana.
Nuestros estándares
Cómo cuidamos cada detalle
La buena comida no ocurre por casualidad. Detrás de cada plato hay prácticas que mantenemos día a día.
Compra diaria en mercado local
Ningún producto duerme en la nevera más de un día. Compramos de mañana para cocinar al mediodía — así la frescura es parte de la receta.
Manipulación de alimentos certificada
Todo el equipo de cocina cuenta con formación en manipulación segura de alimentos según las normas del INVIMA y la Secretaría de Salud de Cartagena.
Limpieza y sanidad rigurosas
La cocina y el comedor se limpian y desinfectan antes y después de cada servicio, con productos aprobados para espacios de preparación de alimentos.
Precios transparentes
Lo que está en la carta es lo que se cobra. Sin cargos ocultos, sin servicio sorpresa. Los precios incluyen todos los impuestos.
Privacidad de los datos
La información que nos dejas al reservar se usa únicamente para confirmar tu mesa. No la compartimos ni la usamos para ningún otro fin.
Compromiso con el entorno
Reducimos el plástico de un solo uso en cocina y sala. Los residuos orgánicos van a un proyecto comunitario de compostaje en Getsemaní.
Cocina colombiana auténtica en Cartagena de Indias
Colombia tiene una de las cocinas más diversas del continente, moldeada por siglos de encuentro entre tradiciones indígenas, africanas y europeas. En la Costa Caribe esa mezcla es particularmente rica: el coco entra en el arroz, el ñame aparece en la sopa, y el patacón acompaña casi todo. Fogón Criollo nació para mostrar esa diversidad sin simplificarla.
En Getsemaní, el barrio histórico donde tenemos nuestro comedor, la vida cotidiana todavía se mezcla con la historia. Las calles estrechas, los balcones coloridos y la música que sale de las casas a cualquier hora son parte del paisaje que el viajero encuentra al llegar a nuestra puerta. Quisimos que la experiencia de comer en Fogón Criollo fuera una extensión natural de ese barrio — sin imposturas, sin escenografías turísticas.
La cocina casera colombiana que ofrecemos es la de los mercados, las abuelas y los comedores de barrio. El sancocho que tarda horas en ponerse en su punto. El plato de degustación que permite probar varias preparaciones sin apresurarse. La mesa compartida que invita al grupo a comer y conversar como si estuvieran en una casa de familia. Eso es lo que hacemos, y lo hacemos con el cuidado que merece una tradición que vale la pena preservar.
Ven a conocernos en persona
La mejor manera de entender Fogón Criollo es sentarse a la mesa. Te esperamos en Getsemaní.
Apartar una mesa